3 Errores a evitar durante el divorcio

A día de hoy, el acto de divorcio es uno de los más comunes a nivel social. Se divorian cada vez más parejas y a la vez surgen más problemas a la hora de decidir, ya sea por motivo económico, por los hijos o por varios factores a la vez.

En esta ocasión hablaremos de los divorcios cuando hay hijos. Los niños siempre deberían ser un foco de unión y armonía, pero en muchos casos se convierten en el motivo principal del daño intencionado que se quiere hacer al otro. Eso ocurre cuando hay emociones tóxicas y mal gestionadas por parte de los padres y directamente repercute en los hijos.

Antes que esto suceda, debemos trabajarnos el autocontrol y buscar los recursos que tenemos para poder gestionar estas situaciones y poner énfasi en la conciencia que tomamos cuando los hijos están presentes.

Más que lo que deberíamos hacer, te expongo en este post, lo que se hace y las consecuencias que puede acarrear:

  1.  Utilizar a los hijos como intermediarios o mensajeros: Un error muy común es el de corre-ve-y dile a tu padre/madre esto y lo otro. Para que esto no suceda, busca un canal para poder dialogar y conversar con tu pareja. Los acuerdos no son parte de la función de los hijos. Ellos ya tienen bastante con lo suyo y su proceso.
  2. Explicar a los hijos nuestros problemas con el otro cónyugue: No pongamos a los niños como oyentes de nuestros problemas, intentemos buscar a otras personas que nos escuchen, que tengan potencial madurativo y ningún vínculo emocional con el otro progenitor. Para los niños saber que el padre o la madre está causando daño al otro puede interferir en su relación, no siendo nada positivo para ellos y puediendo causar traumas.
  3. No entender ni comprender el proceso de tristeza de los hijos: A veces, los padres que se divorcian están pasándolo tan mal que se olvidan o bien no comprenden todo el proceso de dolor o tristeza que están pasando los hijos. Sabemos que para todos es un proceso duro, pero no lo hagamos traumático. Para ello es importante hablar, comunicarnos, avanzar y dejar fluir nuestras emociones, pero también la de los niños.

A todo ello, si vemos u observamos comportamientos regresivos en su conducta o en su evolución y madurez, hemos de estar alerta y visitar a un profesional para que pueda gestionar y reconducir la situación, con el objetivo de que el niño no sufra y aprenda a ordenar las emociones después de un proceso tan duro como este.

Tarde o temprano, los niños muestran algun rasgo de rebeldia en su comportamiento cuando han pasado por una separación. Algunos más o menos han sufrido a su manera y es muy importante y positivo que aprendan de la situación y de cómo mejorar su bienestar, para evitar como decía, posibles traumas en su vida.

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