4 consejos para resolver un conflicto

El orgullo, la rabia, el malestar y muchas emociones más nos impiden resolver conflictos con otras personas. Muy pocas veces afrontamos estos conflictos y generamos más emociones tóxicas y por supuesto negativas que si gestionáramos mejor o con la persona adecuada no habría ni la mitad de los conflictos existentes.

Os ha pasado que ¿discutes con alguien o discrepas y sus palabras se repiten mil veces en tu cabeza generando un malestar brutal sin necesidad? ¿Para que acarrear con ello?, si hablando con la persona seguro que lo solucionamos.

Los conflictos humanos entre personas que convivimos van a existir siempre, pero no tienen porque eternizarse las emociones ni instaurarse en nosotros, aquellas que no queremos y que nos hacen daño, con lo cual ¿es mejor arreglar en conflicto o bien vivir con él? Creo que lo mejor es solucionarlo, hablarlo, exponer aquello que nos ha parecido inadecuado del otro y, aunque no se solucione al momento, poco a poco la cordialidad volverá a estar presente y tu bienestar tambien.

No olvides que hablar es la mejor solución para todo y para todos, pero muchas personas no son capaces de hacerlo al mismo momento que el otro, necesitan un tiempo de meditar, pensar, gestionar o decidir y estos momentos hay que respetarlos.

Para solucionar conflictos la base primordial es la actitud.  Si alguna de las partes tiene una actitud que no es abierta o empática y lo que hace es generar comentarios peyorativos, el conflicto será imposible de resolver.

En este artículo de aporto 4 claves para resolver conflictos que te van a ayudar mucho cuando vivas una situación que tengas que resolver.

  1. PIENSA ANTES DE HABLAR: No seas impulsivo. No te dejes llevar por emociones tóxicas.

  2. SE PACIENTE: Respeta tu turno de palabra. Deja que la otra persona se exprese.

  3. NO ATAQUES: Intenta respetar la opinión sin evadir el conflicto.

  4. MUÉSTRATE ABIERTO: No te cierres en banda, busca la objetividad, la empatía y la inteligencia emocional propia de la madurez. Escucha y posteriormente valora.

Y por supuesto ante cualquier conflicto, valora el conflicto en si, no a la persona. En todo caso la valoración personal que hagas a la persona irá en función de otros aspectos no del propio conflicto.