8 tips para que tu hijo te haga caso

A partir de los 2 años, los niños ya empiezan a tener criterio propio y no siempre es fácil saberlos encaminar hacia donde nos gustaría a nosotros, los padres.

Sabemos que un NO da pie a una pataleta, a un comportamiento de rabieta pero a pesar de que no nos guste, hemos de insistir con nuestro criterio y cuando decimos un NO debemos seguirlo de una explicación. Si esta conducta como padres la vamos ejerciendo, llegará un momento que el niño entenderá que el NO es una negación por un bien suyo y no por una contra de sus padres.

Como decíamos, esto podemos ir practicando a partir de los 2 años, cuando el niño nos pida cualquier cosa que nosotros entendemos que la respuesta debe ser No, lo mejor será seguirlo de un argumento o de una explicación, para ir evitando y espaciando así las pataletas.

Para que los niños hagas caso, han de ver seguridad, rotundidad y comprensión frente al NO, sino no lo perciben como algo negativo sino como algo caprichoso por parte de quien niega la acción.

Con lo cual :

1.- Mantén tu posición firme, no te dejes manipular por el chantaje emocional (los niños son unos expertos).

2.- Pon unas normas básicas, lo más pronto posible, escritas y visibles, si quieres haz dibujos de la propia acción.

3.- Da tiempo para aprender, adaptar y aplicar estas normas. Irán variando según la edad y las necesidades familiares.

4.- Valora su esfuerzo, no desmerezcas su implicación e insiste en recordar lo bien que sabe hacerlo.

5.- Hablar las cosas, las decisiones y los planes. Anticipa las actividades si sabes que tu hijo le cuesta adaptarse a lo desconocido o nuevo.

6.- Advierte pero no amenaces. No más de tres veces, porque sino la consecuencia no tiene validez.

7.- No tengas miedo a las pataletas. Son fruto de sueño, hambre o incomodidad emocional por alguna cosa, solo es eso.

8.- Establece rutinas, no es bueno improvisar ni dejar de cumplir horarios, aunque sea verano.

 

Muchas madres y padres, quieren complacer a sus hijos en todo. Y en parte es bueno y normal, pero vamos a ponerles límites a los hijos, porque la ausencia de limites provoca mucho malestar en uno mismo, en la pareja y en la familia al completo.

Para tener un rol adecuado, lo mejor es saber que papel tienes adjudicado en la convivencia y así poder delegar y no cargarte con todo el trabajo que no tiene porque corresponderte y/o corresponderos a los padres.

  1. Haz una lista de tus ataduras y presiones: ten claro lo que te agobia y lo que no te deja tu tiempo diario para tus cosas.
  2. Busca el equilibrio; trabajo-familia-ocio-pareja-descanso.
  3. Evita la perfección; tienes que aprender a vivir con el error. No te compares con nadie, ni con tu pareja.
  4. Disfruta de lo que tienes, y vive intensamente el camino que estás siguiendo.
  5. Rodéate de personas que te valoren a tí, no a tus apariencias, ni tus costumbres.
  6. Confórmate con lo que tienes; no puedes vivir pensando en que harías si tuvieras más o si fueras de otra manera.