¿Cambiará la sociedad después de la pandemia?

Mucho se está hablando de cómo cambiaremos las personas después de esta pandemia. Está claro que cualquier interrupción de nuestra vida, nos produce una reflexión, dedicamos unos minutos a pensar en lo que pasará pero a la vez estamos ansiosos de que algo cambie.

Estas últimas semanas preguntaba a los seguidores de las redes y a mis pacientes, que concretaran el ¿qué? es lo que tenían en mente que cambiara. Algunos me decían que vamos a valorar más el contacto con las personas que queremos, otros me comentaban que vamos a aprender a valorar más el presente, el momento y sobretodo con quién lo compartimos.

Es evidente que hay la necesidad de que así sea, pero todos los cambios que hacemos las personas requieren de aprendizaje, acceptación, valoración y modificación.

La sociedad en general ¿creeís que ha tenido tiempo para todos esos procesos? ¿pensais realmente que la sociedad se ha parado a pensar en el qué hay que cambiar y modificar? Es demostrable que no. No habrá cambio a largo plazo, es decir, pasado un tiempo en el que no tengamos restricciones ni limitaciones en salir, en ir, en horarios ni en nada, seremos los de siempre que actuamos como siempre.

A priori, cuando lleguemos a no tener ninguna fase y por tanto se consiga la normalidad, habrá un cambio en los valores y la prioridad de los mismos, pero será temporal, igual que la crisis que estamos viviendo. A la larga, las prioridades y los valores que tan ansiavamos se convertiran en rutina y seguiremos con nuestra vida, la de antes de la pandemia, sin ninguna duda.

El problema será lo que provocará chocar con la realidad. Ahora muchas personas están llenas de esperanza, necesitan ver la luz y se agarran al cambio social, cuando en realidad lo que buscan es un cambio personal y radical de su vida, pero es más fácil y menos complicado esperanzar un cambio de los demás, porqué no implica dolor propio.

Seguramente, cuando preguntáramos a la gente que afirma que ya nada será igual, incidiéramos en concretar ¿qué es lo que crees que va a cambiar? nos dirian aspectos globales como por ejemplo,  la sociedad, la vida, los horarios, los encuentros…. Pero los cambios no son globales y menos en la sociedad que tanto anhelamos modificar y mejorar.

Los cambios en las personas son minúsculos, lentos y a veces invisibles por los demás, con lo cual, es importante no generalizar y sobre todo no autoengañarnos, no crearnos expectativas hacia los demás. Si hay algo que quieres modificar, hazlo desde tus entrañas, porqué quieres y necesitas, por mil motivos y prioridades. Tener la esperanza que algo va a cambiar de forma global y social puede crearnos frustación, desilución, a la vez que hay la posibilidad de desencadenar más ansiedad, depresión, estrés, etc.

Si necesitamos cambios, hagámoslo desde nosotros, desde nuestra realidad, vivencias, entorno e introspección, desde nuestra perspectiva, principios y valores. Poner la esperanza en algo que no depende de nosotros es un error que emocionalmente pagaremos muy caro.

La posibilidad de cambiar es viable, pero no siempre posible sin la motivación que te mueva a hacerlo y la concienciación de la posibilidad del cambio individual.