Claves para educar a tus hijos

Cada vez es más habitual encontrarnos con padres y madres que resuelven sus problemas a gritos e incluso con determinada agresividad.
No hay que encontrar excusas y nada justifica una agresividad pero los gritos, son recursos fáciles ante la impotencia y la mala gestión de no haber puesto límites cuando los hijos son pequeños.

Las prisas del día a día, la mala organización, el trabajo, la falta de auto control, los problemas emocionales que se acarrean desde la infancia y que afectan a la educación de nuestros hijos, son algunas de las excusas o motivos que podemos encontrar ante las sesiones de coaching familiar, cuando los padres quieren reconducir situaciones incontrolables e insoportables.

Ya es mucho que acudan a pedir ayuda y asesoramiento, a la vez que es uno de los recursos más importantes para poder como decíamos reconducir la situación que hay en el hogar, el hecho de tener ganas y motivación para hacerlo.

Algunas de las claves que damos en las sesiones para poder orientar a los padres son las siguientes, aunque dependerá de los casos, de la edad de los niños y por supuesto de como esté la situación en la actualidad.

A grandes rasgos, si te identificas con comportamientos y situaciones citadas en este artículo, puedes probar de seguir estos tips que van a venirte muy bien para valorar e intentar reconducir la situación que tienes en casa y además vas a poder analizar en que punto estás antes de empezar una terapia a nivel familiar.

– DIALOGA CON TUS HIJOS: no les impongas tu criterio, escúchales y habla mucho con ellos, mirándoles a los ojos. Los niños han de notar que les escuchamos, si hablamos con ellos estando en habitaciones distintas o bien haciendo actividades distintas, entonces no hay complicidad y el dialogo cada vez es más incoherente.

– NO DECIDIDAS POR ELLOS: según la edad, tu tienes el poder de decidir sus actividades, pero cuando ya tienen criterio, lo más adecuado para evitar frustraciones a medio curso es que decidan ellos con vosotros.

– DALES TIEMPO PARA JUGAR: no les agobies con mil actividades, los niños necesitan jugar, distraerse, eso es tiempo de calidad para ellos, y si tu además juegas con ellos, ya es lo más.

– MENOS COSAS MATERIALES: muchos padres compensan con juguetes su amor o su dedicación. El niño le gusta y está contento pero emocionalmente no le llena nada como jugar y estar con sus padres, no sustituyas lo material con tu tiempo con ellos.

– MÁS AMOR Y CARIÑO: sé afectivo, muestraselo con gestos de amor y cariño lo que sientes por el, díselo verbalmente. Intenta buscar ocasiones donde haya muestras de ello para poder compensar la ausencia durante el día.

– EVITA DIFERENCIAS ENTRE HERMANOS: a pesar de que ellos son totalmente diferentes, no hagas diferencias, dales lo mismo a los dos, y muestrale lo que sientes a la vez, porque de esta manera evitaras herir sus emociones.

– PON LÍMITES Y NORMAS SEGÚN SU EDAD: Poner normas y límites es la mejor herencia emocional que puedes dejarles. Esto les da seguridad y hábitos necesarios e imprescindibles para su autoestima y autocontrol emocional.

4 alternativas para educar sin peleas

Los gritos, las peleas, los golpes… son acciones que los adultos utilizan para imponer a los hijos y que no son eficaces a largo plazo, sobretodo en la parte emocional. Estas actitudes solo sirven para amenazar, imponer y hacer coger miedo a los niños que de adultos lo único que aplicaran en sus relaciones será la violencia, puesto que lo que están aprendiendo es a hacer caso solo cuando hay una amenaza o temor.

Aprender a poner en práctica algunas alternativas, te ayudará a mejorar la relación con tu hijo, y sobretodo a prevenir posibles conflictos cuando sea adolescente.

Estas son las alternativas que puedes aplicar cuando notes una situación de conflicto y sobretodo de descontrol en casa:

  1. Aprendre a retirarte unos minutos: Cuando notes que la situación está descontrolada, que estás perdiendo los nervios y vas a empezar a chillar, o dar golpes, lo mejor que puedes hacer es retirarte de la zona donde está el conflicto. Cógete unos minutos para  relajarte y estructurar tu argumento cuando vuelvas a la calma.
  2. Reflexiona: Analiza porqué estás actuando así, si realmente has tenido un dia duro, estás en estado de agotamiento o bien si has perdido la paciencia. Estas son situaciones comprensibles por un adulto pero para tu hijo esto no existe o no entiende, solo valora lo que está viendo, con lo cual, lo mejor es analizar y valorar la acción del niño y no al niño como persona. Pregúntate si estás castigando al niño por su actitud  o bien te estás desahogando de tu malestar.
  3. Establece normas: Si quieres evitar situaciones conflictivas, es mejor tener unas normas pactadas y unos hábitos muy marcados. De esta manera los pequeños adquieren más seguridad y tienes más fuerza moral para dar alternativas a tus acciones. Recuerda que las normas deben de ser: – Claras y precisas, – Adecuadas a cada edad, – Deben de estar escritas y expuestas visualmente para todos los miembros, – Pactadas y pautadas – Deben ir acompañadas de consecuencias….
  4. Valora y escucha: El discurso de tu hijo es igual de válido que el tuyo. Todo se hace y dice con un porqué, Aprende a escuchar, valorar y atender a su demanda, esto puede darte mucha información importante a lo hora de educar, pues el niño te estará dando información de sus sentimientos y de sus necesidades.

 

 

 

Mejora la relación con tu hijo

El núcleo familiar que todos los niños tienen está compuestos por referentes adultos, por creencias, por principios y por valores, además de otros factores y componentes que influencian en su crecimiento y desarrollo emocional, cognitivo y social.

Para que una relación padres e hijos sea positiva, fluida y confiada ha de tener como base el respeto, la empatía y el saber escuchar. Además, la comunicación entre ambos tiene cabida cuando hay escucha, puesto que si se sabe escuchar, se puede entender mucho mejor y el crecimiento personal también será positivo y afectivo.

Pero, ¿Como puedo mejorar la relación con mi hijo?

  • Cierra el móvil, la tablet, el ordenador y escúchale.
  • Las normas no son negociables, los pactos y consecuencias si.
  • Cuando esté hablando, deja tiempo para que responda, no vayas con un prejuicio o con una idea, ten la mente abierta.
  • Para hablar con tu hijo, escoge un buen momento, lo que decimos, preparar el terreno, ellos lo hacen.
  • De cualquier tema que pueda incumbir a todos los habitantes de la casa, pide su opinión, no decidas por ellos.
  • Valora lo que te está aportando, su opinión, su punto de vista. No quiere decir que hagas lo que dice, pero su visión, puede ser positiva y en muchos casos más efectiva.
  • Ante cualquier disconformidad en opiniones, mantén la calma, no vale la pena sulfurarte, solo consigues distancia y no aprendizaje.
  • No machaques. Lo que se hizo en el pasado, si está hablado, no hay que recordarlo. Discute del presente, de lo actual, el resto ya pasó. Haz que las cosas resten importancia, no sumen.
  • Mantén conversaciones de temas sociales, emocionales e  importantes, que sean de su interés.
  • Si de una conversación, ves que no disfruta, no prosigas, es mejor cambiar de tema e intentarlo en otro momento.
  • No evites el contacto físico diario, ni las formas educativas: besos, abrazos, caricias, buenos dias, adiós, gracias.