¿Como actuar ante una rabieta? Causas y consejos

Las tan temidas rabietas pueden ser un grave problema familiar, de pareja, personal y sobretodo de relación con nuestros hijos. Ante todo, debes saber que un niño/a que haga rabietas, es un niño inteligente, que busca la atención y el afecte pero que de alguna manera, hasta el momento no sabe como decirlo.

Gritos, pataletas, llantos, insultos, agresiones…. estos son algunos de los indicadores que pueden llegar a mostrar nuestros príncipes y princesas en momentos de descontrol para ellos, y cuando menos lo esperamos los adultos y sobretodo en lugares públicos y con mucha gente.

Aparecen entre los 12 y los 18 meses y pueden alargarse sin considerarse patología, a los 4 años en las niñas y a los 6 años en niños, dependiendo de la situación personal de cada uno y de los condicionantes que tengan en cada caso durando como máximo una hora porqué se terminan por puro agotamiento.

Esta edad en la que se muestran las rabietas por primera vez, coincide con la edad de aprender a desplazarse, a tener más autonomía y  moverse por conseguir un objeto, entrando en conflicto consigo mismo cuando no puede conseguir una cosa que precisa al momento.

La duración de la rabieta es de 5 a 15 minutos, pues en la mayoría de los casos terminamos dándoles lo que piden y resignándonos para evitar que dicha conducta continúe sin saber o no tener en cuenta las consecuencias que este acto supone en las emociones de los niños y en nuestra relación con ellos.

Porque se producen las rabietas?

Por tres motivos muy importantes:

  1. Por sueño
  2. Por hambre
  3. Por insatisfacción emocional

Las dos primeras podemos evitarlas, pues si el niño tiene unos hábitos muy establecidos de horarios y de costumbres, rompérselas ya es cosa de los adultos y las consecuencias de ello debemos de valorarlas nosotros.

Cuando la rabieta es por insatisfacción emocional, ya sea porque quieren alguna cosa que no pueden conseguir, en nuestra mano está dársela o bien pactar lo que deseamos que haga, pero si recurrimos a lo fácil que es consentirle y darle lo que pide, como en los casos anteriores también debemos valorarlo pero las consecuencias serán mucho más trascendentales. En dicho caso siempre hemos de tener presente en este comportamiento que nos quiere transmitir haciendo todo este “show”.

Que debemos evitar?

  • No te dejes llevar por este comportamiento.
  • Evita los castigos.
  • No chilles, solo sirve para implantar más nervios.
  • Intenta no perder los nervios
  • No lo desatiendas, quédate en silencia a su lado.
  • Dialogar no sirve de nada, deja que pase el berrinche.

La estrategia más adecuada. 

Los niños son capaces de cualquier cosa para que los adultos les prestemos la atención en el momento que ellos consideren dándoles igual como, cuando y donde. Pueden tirarse por el suelo sin sentir ridículo, chillar hasta quedarnos quietos del susto, pegar y agredir sin medida…

Ante estos comportamientos, intentemos pensar en lo mal que lo está pasando, en qué nos quiere transmitir y porqué necesita hacer eso para que estemos a su lado. En definitiva, intentar comprenderle y poner en su comportamiento las palabras adecuadas de lo que nos quiere transmitir.