Juegas con tu hijo lo suficiente?

  • Porqué le hablas así?
  • No lo castigues
  • Da igual que no recoja

Estas son las iniciales para empezar una discusión de pareja, que al fin y al cabo lo único que nos comporta es malestar con la pareja, porque mientras discutimos, el niño escucha, interioriza y aprendre a hacer lo mismo.

Los padres hemos de comunicarnos, en TODO. En las actividades de nuestros hijos, en las actuaciones que emprendemos son necesarias unas pautas de comunicación y paralelismo que nos guíen para proseguir con la crianza de los hijos pero también con la educación y criterios de orden y rigideza delante las acciones que se han iniciado.

Es importante tener unos minutos al dia para hablar, para acordar temas, para discutir i no tener problemas en un futuro y menos delante de nuestros hijos.

Escoge unos minutos al día, para hablar con la pareja, para pactar temas referentes a los niños, para decidir, para opinar…. pero sobretodo no desautorices a tu pareja delante de nadie, y de los niños menos, eso solo acarrea descontrol en la relación paterno-filial y sobretodo un cúmulo de rabia por el ridículo pasado. Para prevenir todos estos problemas emocionales que perjudican a todos los miembros del hogar es vital hablar y llegar a acuerdos.

 

El juego entre padres e hijos hace a los niños más felices, imaginativos y tolerantes. Los niños que juegan con sus padres tienen también más éxito en la escuela, según los expertos.

 1. Jugar con los hijos no significa perder el tiempo.

El juego familiar constituye un escenario de comprensión y comunicación ideal que potencia el aprendizaje espontáneo en los niños.

 

 2. Fomenta la autoestima y las relaciones interfamiliares.

El juego familiar representa un contexto único para la interacción entre padres e hijos, que promueve el aprendizaje y la autoestima tanto en los padres como en los hijos.

3. Jugar con los padres infunde seguridad al niño.

La vivencia de apegos afectivos positivos y seguros con los padres que potencia el juego familiar facilita el intercambio de experiencias y aporta tranquilidad y confianza a los niños.

4. Promueve las habilidades socioemocionales.

La familia es el contexto de desarrollo y realización personal idóneo para que el niño desarrolle una imagen de sí mismo y del mundo que le envuelve. Las interacciones que se dan en el juego familiar potencian las relaciones sociales (afecto, comprensión y adquisición de reglas sociales y lingüísticas) y crean oportunidades para explorar, aprender y refinar habilidades sociales.

5. Permite más autocontrol emocional.

El juego compartido pone en práctica las emociones de los niños. A través de estos intercambios los niños aprenden a influir en los otros, a regular sus emociones, a tener más control emocional y a reconocer las señales afectivas y emociones ajenas.

6. Fomenta la creatividad infantil y el éxito escolar

El juego familiar estimula la imaginación de los niños ya que el ambiente que establecen las interacciones padres-hijos favorecen la experiencia vital del niño y permiten relacionarse creativamente en su relación con el mundo real lo que, posteriormente, le permitirá acceder a la vida cultural. Además, los niños con más imaginación son menos agresivos, más tolerantes y tienen mayor éxito en las tareas escolares.

7. Promueve la popularidad y la competencia social.

Los niños que muestran afectos positivos en las interacciones con sus padres son valorados como más populares frente a los que muestran emociones negativas.

8. Favorece la atención del niño.

El juego interactivo padres-hijos promueve la capacidad de concentración y atención entre los pequeños.

9. Potencia la actividad infantil

Compartir tiempo de juego con los hijos permite pasar de la pasividad a la actividad. El juego familiar convierte las experiencias sociales pasivas en situaciones activas y placenteras y elimina los sentimientos negativos asociados.

10. Promueve la felicidad.

Los padres que más se implican en el juego de sus hijos tienen muchas más probabilidades de criar un hijo feliz.