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Los castigos y los premios son abusos de poder. ¿Como hacer para que mi hijo me haga caso?

El respesto es la base de cualquier relación. Cuando no hay respeto o se ha perdido es muy difícil establecer de nuevo vínculos emocionales y sobretodo límites.

Hemos hablado en numerosas ocasiones de los límites, de las rabietas, de las consecuencias de la falta de límites, de la sobreprotección, en definitiva de muchas metodologías educativas, que podemos usar los padres y de comportamientos “negativos ” que tienen nuestros hijos y por eso actuamos en consecuencia. Pero cuidado, no usemos ni abusemos del poder “imaginario” que nos otorga la edad y el rango educativo de la paternidad para poder destruir las emociones de los hijos.

El castigo, no es la mejor manera de educar a nuestro hijo, pero tampoco lo es el premio a su comportamiento. Ni lo negativo ni lo positivo se debe compensar en castigos o premios. Porque? pues porque el castigo o el premio no provoca un aprendizaje, no influye a largo plazo en lo que aprende el niño, es una compensación momentánea que no sirve de nada, solo de satisfacción o tristeza emociona en el momento en que sucede.

Todo lo contrario pasa con las emociones que se aprenden en el castigo, que estás afectaran directamente en su autoestima, generando problemas futuros como:

  • Utilizar en sus relaciones personales en chantaje emocional.
  • Tener dependencia hacia otras personas que le proporcionen bienestar a cambio de…
  • No valorar el amor, sino lo material.
  • Pensar en hacer algo a cambio de… y no en función de…. (valorar lo material y no lo emocional).
  • Poca valoración de las personas que les quieren.
  • Dar importancia subjetiva a las emociones solo valorar las recompensas.

Castigar es el método más fácil y rápido que tenemos los padres, pero no es el más eficaz, ni a largo ni corto plazo, sobretodo a nivel emocional, pues las heridas emocionales y conductuales son gravísimas.

Y, ¿como les podemos educar para que nos hagan caso, sin castigos ni premios?

  1. No chillar ni castigar sin escuchar primero: Ante una travesura: preguntar que ha pasado, como ha pasado.
  2. Evitar monólogos.
  3. Da tiempo de reflexión.: no te precipites, dejale llorar o expresarse.
  4. Proponer alternativas a su actuación.
  5. La actitud es la incorrecta no el niño.
  6. Observa a su alrededor: con quien está, que ha pasado, que ha hecho?, todo es analizable y tiene un porque.
  7. Evita regañar en público.:  lo mejor es que lo alejes y os quedeis a solas. La actitud no es la que tu consideras correcta pero no estropees su autoestima.
  8. Define las normas que crees que debe cumplir y páctalas.
  9. Relativiza las travesuras
  10. Compénsale con amor, no con algo material.

 

NO TE OLVIDES, TODAS LAS CONDUCTAS QUE REFORZAMOS SE REPITEN, pues el niño quiere llamar la atención de alguna manera y si no puede con conductas positivas lo hará con aquellas que no veamos buenas solo porque necesita nuestra atención directa.