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Mi hijo adolescente quiere irse de casa. ¿Que puedo hacer?

A menudo nos encontramos con familias muy preocupadas porque su hijo adolescente quiere irse de casa. ¿Te suena?

La adolescencia es la época de la rebeldía, de llevar la contraria para creerse superior y sobretodo época hormonal tanto para chicos como para chicas en las que las hormonas insitu ocupan un papel muy importante en su comportamiento.

Pero no vamos a dar la “culpa” a las hormonas, aunque como decimos parte de consecuencia tienen!.

Cuando convivimos con un adolescente, hemos de tener claro que su mente, su cuerpo, sus emociones… están alteradas o diversificadas la mayor parte del día, así que puede ser que a lo largo del día el adolescente pase por diferentes emociones y nos desconcierte de tal manera que veamos en él/ella un gran desconocido/a.

No es de extrañar que de un día para otro nuestro “niño” nos diga que quiere irse de casa, o bien empecemos a notar que no pasa gran parte del día con nosotros como hacía antes. También puede pasar que no salga de casa, que se encuentre inmerso en su ordenador, sus juegos, el móvil etc.

¿Que podemos hacer?

Hemos de respetar estos periodos de sensibilidad, de vulnerabilidad, de tristeza, de cambios bruscos y sorprendentes, aunque a veces nos cueste el orgullo paterno-materno.

Entender los sentimientos de una persona en la etapa adolescente, no es lo mismo que compararlo con nuestra adolescencia, pues este pensamiento nos llevará a los padres al rechazo de nuestros hijos porque no se van a sentir comprendidos.

Lo primero que debemos hacer es respetar su estado emocional y a la vez entender que están cambiando y que no pueden hacer nada contra ello.

De hecho estamos hablando siempre verso estas actitudes de niños/niñas adolescentes que han pasado por una infancia estable, rica emocionalmente y llena de amor.

Si en algún caso la infancia no ha sido como se describe, puede ser que el adolescente pase de un estado de ánimo a otro con episodios de agresión, inserción en diferentes vicios y sintonías tóxicas al igual que las compañías. Por eso es muy importante la observación, la relación y la atención de los padres para poder detectar cualquier tipo de desorden emocional.

Cuando un adolescente quiere irse de su lugar natal, está buscando una huida fácil según él, puesto que lo más probable es que se sienta incomprendido o no aceptado.

 

Pero no hay nada perdido, hemos de normalizar la situación y no alterarnos ni dramatizar. Si nos ponemos a pensar, esa actitud de irnos o de marcharnos de un lugar donde nos sentimos incomodos lo hemos pasado todos en algun momento de nuestras vidas.

Ante esta situación vamos a actuar;

  • Mantén la calma.
  • Hablar; es la única vía para poder entenderse.
  • Ponte en su lugar.
  • Analizar pros y contras.
  • Buscar soluciones alternativas.
  • No prohibir.
  • “Generar” mucha paciencia.
  • Comprender porqué pasa eso.
  • Buscar porqué huye de manera conjunta.

Jamás dejes de abrazarle, a ratos, a momentos, cuando menos creas que lo necesite… el contacto físico es muy importante aunque de entrada les produzca rechazo.