Mi hijo no me cuenta nada

A los padres nos gustaría que nuestros hijos nos contaran todo lo que les pasa por la cabeza por el solo hecho de saber y sentir que estamos haciendo las cosas bien y a la vez quedarnos tranquilos.

Pero en muchas ocasiones vemos a nuestros hijos tristes, cabizbajos, a veces sin hambre y sobretodo solos. Esto nos hace pensar o tener la sensación que algo en su vida no va bien. Y es verdad. Todos estos indicadores y gestos que observamos significan que nuestro hijo/a esta descontento por algo. Seguramente sea un problema que tenga el niño y que no sabe expresar ni solucionar.

Como sabemos, todos-todos-todos los problemas son temporales, y la solución está en poder hablar de ellos, para compartirlos y no sentir que en ello estamos solos. La comunicación con los hijos es en muchas ocasiones algo inexistente según la edad y la relación interna en la familia que pueda haber, con lo cual, cuando observamos a nuestro hijo con alguna de estas conductas o más grabes, debemos hablar con el, pero si la comunicación no es fluida, lo mejor es acudir  a unas sesiones de coach familiares que pueden ayudar a encontrar la raíz del problema y mejorar la convivencia.

Es mejor detectar de forma precoz estas actitudes y actuar rápidamente, porque en la etapa adolescente si no hay una solución inmediata en sus problemas del día a día, puede convertirse en una depresión y agravar el comportamiento perjudicando por tanto, en las relaciones familiares y sociales del presente y del futuro.

 

¿Como puedo empatizar con mi hijo?

En la consulta, acuden muchos padres preguntándose porque sus hijos no les cuentan nada o no hablan, o bien se encierran en su habitación y solo salen para comer o para preguntar o para pedir…

Muchas veces, los padres olvidamos que esto puede ser por varios motivos:

  • La edad de nuestros hijos: esta actúa en nuestra contra a la hora de confiar en nosotros. Cuando más mayores menos confianza. Y claro esto nos preocupa porque es cuando más inseguros estamos de sus actos o de sus quehaceres.
  • El caracter: solemos confundir (sobretodo las madres) el hecho de no contar nada, con ser tímidos. No olvidemos que contar cosas igual que la timidez es innato en el caracter de cada persona con lo cual no podremos ni evitarlo ni cambiarlo.
  • La educación recibida: De todos es sabido que hace muuuuchos años en las casas de nuestros abuelos, había muchos temas tabús, o que simplemente existían pero no se mencionaban. Aunque en un presente esto haya cambiado, hay temas que siguen sin “tocarse” por mil razones y este hecho conlleva a no poder hablar abiertamente de los problemas.

No nos preocupemos si el niño no cuenta sus cosas, hay edades para todo y en según que edades este comportamiento es normal. Si nosotros necesitamos que cuente más cosas lo mejor es decírselo y pactar o acordar que cada semana os sentareis juntos media hora para poder compartir los problemas o las cosas que pasan tanto en casa como fuera de casa.

Y si el problema de falta de comunicación persiste es bueno reservar unas sesiones con un profesional para que os ayude, oriente y poder solucionar este problema de comunicación.

Cuando sabemos que nuestros hijos hacen alguna cosa mala, o bien tienen una actitud equivocada que sale de lo bueno y lo malo que nosotros consideramos como padres, reaccionamos inmediatamente con un enfado. Y es normal. A la mayoría de padres no nos gusta que nuestros hijos llamen la atención de forma negativa cuando nosotros no estamos presentes, porque de antemano no los podemos justificar, y por supuesto es una manera indirecta que la sociedad nos tacha de malos padres.

Pero eso no es así. En otros artículos hemos expuesto que los niños cuando se separan de su entorno y zona de confort (padres, abuelos, etc) siguen siendo ellos mismos pero con el componente de libertad que les otorga el clima donde se desarrollan, y es por eso que no debemos pensar que somos malos padres cuando nos exponen comportamientos y malas actitudes que en algún momento han ocasionando conflictos fuera de nuestra presencia.

Y que hacemos cuando nos encontramos con estas actitudes? Muchos os haréis esta pregunta, totalmente lógica, pero lo mas coherente es aprender a gestionar los regaños, y sobretodo evitar los sermones, estos últimos no sirven para nada, debido a la memoria a corto plazo de un niño menor de 10 años.

Lo más importante es la consecuencia, no la verbalización. Actuar rápido y en consecuencia. No sirve decirle a un niño que esta castigado el fin de  semana cuando estamos a martes, o que se quedará un mes sin televisión, porqué son “castigos” que no llegan a la reflexión y lo que conseguimos es que todos los que estamos implicados en el hogar, también nos castiguemos, a parte de no mejorar en nada su autocontrol puesto que no llegamos a ninguna conversación, solo un sermón y una consecuencia tajante que no apuesta por una mejora.

Deberíamos escuchar al niños, preguntarle lo que ha pasado puesto que solo sabemos una parte de la historia, es importante que el niño se sienta escuchado, aunque el adulto-docente prevalece ante toda versión. Una vez escuchemos la versión del niño podemos ayudarle  a obtener recursos para que esto no vuelva a suceder.

Si estas situaciones se repiten a menudo, aplicando la técnica de escuchar y no juzgar lo más recomendable es acudir a un especialista puesto que lo más probable es que el niño esté pasando por un proceso de cambios emocionales que en muchas ocasiones los padres no entendemos y las ignoramos. Con la ayuda de un profesional que nos oriente podemos resolver esta situación.

El bloqueo emocional es una respuesta instintiva que tenemos todos los seres humanos, ya sean niños, adolescentes o bien adultos. Podemos entender que es una barrera que inconscientemente nos ponemos a nosotros mismos para no hacernos daño, pero que perjudica en todas las basantes cognitivas que existen, como por ejemplo en los estudios, en las relaciones sociales, ya que es una protección mental para no hacernos daño pero que surge de alguna decepción, fracaso o problema mal solucionado o simplemente no tratado.

 

¿Que consecuencias pueden tener los niños que tienen un bloqueo emocional?

  • Dificultad para concentrarse y retener conceptos o los temas trabajados en clase.
  • Van perdiendo su personalidad puesto que el bloqueo impide que sean ellos mismos.
  • Desconexión con la realidad ya que solo piensan en su “problema”.
  • Malas relaciones personales con los demas
  • Comportamientos apáticos durante muchas horas al día.

 

¿Como “desbloquear” las emociones?

1.- Hablar de su vida, sus problemas, sus historias, sus preocupaciones, creando un clima de comunicación y cercanía.

2.- Enseñándoles a tolerar las frustraciones

3.-  Implicarles en las decisiones y anticipándonos a las acciones que vamos a realizar juntos.

4.- Observar sus debilidades. Favorecer sus virtudes y actuar en los errores.

5.- Aportándole ayuda para encontrar soluciones a sus preocupaciones.

 

Si necesitas información de como funcionan estas sesiones no dudes en escribirme a info@taticortes.es